No, no es el título de la última de Tarantino, ni siquiera de la próxima de Alex de la Iglesia.
Empiezo a pensar que me creo mejor papi de lo que realmente soy, todo lo que hago con, por y para mis hijas es lo normal, nada que no haga cualquier otro padre o madre. El problema es que, quizás porque intento publicitarme para recibir palmaditas o porque quiero que ellas no noten tanto los cambios, me quedo en lo cotidiano, en lo esencial y me olvido, creo, de darles más cariño, más juego, más risas... Me cuesta soltarme, en general, por intentar tenerlo todo bajo este falso control mío que nunca llegará a ser total porque ni existe ni es necesario.
40 uñitas en perfecto estado de revista para unas niñas que lo que necesitan es crecer felices no es suficiente.
Esperadme bichitos que lo voy a intentar!