Es cierto, me considero un tipo con suerte.
Llegado el momento de hacer un recuento parcial,
Cuando aún me queda mucho por comprometer,
Antes de que algo llegue y me haga dudar,
Respondo a la vida con un agradecimiento explícito.
Por la ilusión de que sea así hasta el epílogo,
Inshalá!
Nunca lo había tenido tan claro como ahora y
Tengo razones que llevarían a pensar que me equivoco
En un razonamiento tan ingenuo como este,
Rindiendo ahora homenaje a un concepto algo etéreo
Olvidado en ocasiones por temor al desacierto.
¿Dónde quedan ahora los errores, los fracasos...?
¿Escondidos tras mi injustificado positivismo?
Tiene sentido pensar así al hacer inventario:
Una infancia bien guiada y constructiva, gracias familia;
Besos tempranos y didácticos, muchos;
Arte improvisado sobre cuerdas oxidadas y torpes;
Lecciones de vida disfrazadas de pubertad, acuosas;
Sexo sano singular y plural de exponencial descubrimiento;
Arsenal de amigos, armas cariñosas y necesarias;
Desencuentros como hitos indispensables en mi crecer;
Enlace precioso aunque no eterno, no supe hacerlo mejor;
Mi estudio y mi búsqueda, profesión inventada;
Anita y María, siempre unidas y uniendo, no puedo amar más.
¿Debo echar de menos los sufrimientos?,
¿En aras de qué habría de hacerlo?
Recuerdo mi vida como una inquieta progresión de suertes,
Atisbos optimistas de un panorama aún mejor. Afortunado.
2 comentarios:
Después de ver no el vaso, si no más bien una botella rebosante de agua por doquier, he de decirte( una vez más), que la suerte,no existe: somos aquello que se compone de los pedacitos que vivimos y merecemos tanto lo que tenemos bueno, como lo que no lo fue en otros momentos. Espero ver ( todo lo cerca que pueda ) aquella " suerte" que dices tener. Inshalá!
Sí existe!!! Puedo demostrarlo!
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